Victoria Onetto











Tres mujeres y un biberÓn

Entrevista Victoria Onetto, Silvina Bosco y Laura Azcurra Protagonizan “Postparto”, Una obra que habla de eso que sucede apenas después de salir de una sala de partos. Las jóvenes intérpretes, madres las tres, hablan de prejuicios, hormonas, relaciones, conciliaciones y del arte de ser mamá. PorLeni González Especial Para Clarín

Aunque sea una vez en la vida, un actor debe estar preparado para “salirle al toro” o, como se dice en la jerga teatral, asumir de manera inesperada un reemplazo que convierta a la improvisación en un arte del oficio. Las madres, sin firmas, público ni escenario, lo hacen todo el tiempo. Pero las actrices que son madres (o al revés), mucho más. Por eso, la nota con las protagonistas de Postparto tuvo que cambiar de lugar a último momento debido a la sorpresiva fiebre de Eva, la nena de Victoria Onetto. Y sus compañeras, Laura Azcurra, mamá de Marco, y Silvina Bosco, mamá de Olivia, (y la periodista-madre) se acomodaron sin vueltas porque saben que, cuando hay chicos, las decisiones se complican: acerca del arte de resolverlas habla la obra de Laura Gutman, Florencia La Rosa y el director Ignacio Apolo, que interpreta este trío de mujeres a pesar y gracias a su maternidad.

“Para hacer esta obra tenés que ser madre sí o sí. Mirá que yo soy cero prejuiciosa, soy súper abierta y creo que un actor, una actriz, puede interpretar cualquier cosa. Pero en una situación tan puntual y particular como es el postparto, si una mujer no transitó eso, es muy difícil que lo pueda sentir desde el coño”, dice Azcurra, la primera que movilizó este proyecto que le hizo llegar Apolo. Por eso, además de componer a tres personajes, tres madres en situaciones distintas (ver Las tres historias que cuenta la obra ), las actrices se presentan ante los espectadores con su verdadera identidad, cuentan quiénes son ellas en la realidad y alguna anécdota de su maternidad. Para Onetto, ese momento autobiográfico le da coherencia al relato; Bosco considera que el público agradece la exposición, y Azcurra va por el desafío: “Queremos dar una mirada política sobre la maternidad. Decir que es hermosa, pero que también es un laburo, y nada fácil”.

¿Por qué creen que se continúa repitiendo el discurso de la madre devota sin fisuras? Onetto: En las propagandas, el bebé está dormidito, todo sequito, ni transpira, y vos tranquila, como una diosa. Cuando en verdad el primer año te la pasás vomitada sin dormir, hecha un asco. Yo creo que todas las mujeres, sean o no mamás, se van a ver identificadas con algún personaje. También los hombres, porque se dan cuenta de que no sólo su mujer “estaba loca” sino que a todas las mujeres nos pasa más o menos lo mismo, en distintos grados en ese primer año tan difícil después de tener un bebé.

Bosco: Cuando leí el texto, me encantó porque sentí que apuntaba al “de eso no se habla”, a la oportunidad de hacer de manera inteligente una obra sobre este tema tabú.

Azcurra: Me parecía revolucionario y vanguardista hablar de algo que nadie hablaba en un escenario, pero, a la vez y de manera contradictoria, no sabía si como espectadora me bancaría verlo. Porque la obra cuenta momentos que no son felices, amorosos, glamorosos, perfectos ni ideales, como generalmente te los cuentan. Pero reconocí que es sanador ver y compartir lo que le sucede a otras mujeres.

Mientras ellas hablan y toman el té preparado por la anfitriona Onetto, la afiebrada Eva, de casi cuatro años, está en cama al cuidado de la “señora”; la mayor y más alta, Olivia, con cuatro ya cumplidos, mira cómo maquillan a su mamá; y Marco, hombrecito de tres, observa el equipo del fotógrafo, su único y silencioso coequiper de género del grupo. Salvo la dueña de casa, que continúa en pareja con el padre de su hijo (el productor musical Juan Blas Caballero), las otras dos se separaron al año de ser madres.

¿Qué pasa con los hombres cuando llega el primer hijo? Azcurra: Y, yo creo que se quedan un poco afuera, porque el foco está puesto en la cría, y más todavía cuando sos una mujer independiente y de repente te encontrás con tu hijo, que es la cosa más hermosa que te puede pasar, y que te demanda todo.

Onetto: Es biológico. Me pasó cuando fuimos al terapeuta y nos preguntó: “¿Están acá porque se quieren separar o porque quieren estar juntos?” (Risas). Igual que a mi personaje, yo no quería que me tocara: “¿No te das cuenta de que no es porque te odio, sino porque hormonalmente a las mujeres nos pasa esto?”. Reconozco que Juan me banco mucho. El tiene un hijo de una pareja anterior, así que ya sabía de qué se trataba.

Bosco: Yo de todos modos me iba a terminar separando igual (Risas). Es cierto que si estás en crisis, en el postparto se agudiza más. Si pasás ese primer año, después sos Gardel.

Por las exigencias de funciones o grabaciones, ¿a las actrices se les complica más conciliar trabajo, casa y maternidad? Onetto: Durante el embarazo no trabajé y cuando nació Eva, tuve un momento muy intenso y crítico que fueron los seis meses en el Bailando por un sueño , de Marcelo Tinelli. La llegada de mi hija significó, y es, un constante aprendizaje. El ego se te cae al piso y no tenés tiempo ni de ponerte el rimel; tu protagonismo se corre totalmente, gracias a Dios, y pasa a tener otro lugar, porque sino te ahogas en tu propio narcisismo.

Bosco: Trabajé enseguida, en dos películas, cuando Olivia tenía uno o dos meses. Tuve la suerte de que me tocara gente amorosa en las producciones que me dejaba viajar con ella cuando había que filmar afuera; y también conté con la ayuda de mi ex marido. Pero es difícil para todas las mujeres, incluso más para las que tienen un horario fijo y que si no lo cumplen se quedan sin trabajo. Es difícil ser mujer y ser mamá porque tenés ganas de quedarte con los chicos mucho más tiempo, pero, por otro lado, querés recuperar tu vida.

Azcurra: Me embaracé a los 25 años, pero ya hacía diez que venía trabajando y sabía que era una buena excusa para parar un poco. Después, me costó retomar por ese prejuicio: “No, Azcurra está en mamá”. Obviamente que me ofrecieron laburos a tres meses de haber parido y dije que no, porque no me daba estar fuera de mi casa ni tres horas.

Tres actrices y mujeres muy distintas empezaron a ensayar hace casi un año, de a poco, donde podían, en salitas, en sus propias casas, a la hora que los hijos y sus compromisos laborales las dejaban: Onetto con la tira Botineras , por Telefe; Azcurra, como conductora en el programa Pura química , por la TV por cable (lo emite el canal ESPN; Bosco, con los ensayos de El portero de la estación Windsor , la obra de Julie Vincent que también protagoniza en El Portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034). Juntas, exhalaron e inhalaron hasta formar una cooperativa y parir con dolor pero con muchas ganas esta obra.

El parto pasó y ahora se da lo que sigue. Ellas saben que pueden. Sus hijos, con o sin fiebre, también.